sábado, 13 de febrero de 2010

LA INICIACIÓN NO PUEDE ALCANZARSE POR MEDIO DE EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN - en you tube -


CARTA Nº 45
Agosto de 1914

LA INICIACIÓN NO PUEDE ALCANZARSE POR
MEDIO DE EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN


Con el mayor disgusto por mi parte vuelvo a tocar la cuestión de los ejercicios de respiración y sus efectos sobre el organismo humano, pero una severa necesidad me obliga a exteriorizar de nuevo la advertencia contra las falsas y peligrosas enseñanzas que son promulgadas por gentes que son, o bien ignorantes o no tienen escrúpulos en su deseo de ganancia. Los ejercicios de respiración son absolutamente contrarios a las enseñanzas de la Fraternidad Rosacruz, puesto que bajo nuestras enseñanzas los resultados espirituales pueden conseguirse únicamente por métodos espirituales y no por ejercicios físicos. Desgraciadamente los grandes deseos de nuestros estudiantes para alcanzar rápidos resultados o llegar rápidamente, convierte a muchos en fácil presa para esas gentes deshonestas. Uno de nuestros estudiantes que prometía sobresalir en nuestras enseñanzas se halla ahora en un asilo de alienados, debido a que escuchó a un charlatán que le ofreció iniciarle por la suma de 25 dólares.

Ahora acabo de saber también que en uno de los Centros de la Fraternidad un hombre que no ha estado afiliado con la Residencia está cobrando sumas diferentes por horóscopos, lo cual es totalmente contrario a nuestras enseñanzas. Nosotros, anualmente, devolvemos desde esta Residencia muchos dólares a personas que nos solicitan les hagamos sus horóscopos, les digamos sus caracteres y les predigamos su porvenir, por la razón de que sostenemos el principio de que una ciencia espiritual, cual la astrología, no debe ser prostituida por oro, aunque éste nos sea muy necesario; y nos entristece muchísimo el hallar a tales personas que se precian de conocer estas prácticas de la Fraternidad Rosacruz, que se coloquen al frente de centros de estudios en calidad de profesores y exponentes de las enseñanzas Rosacruces. Esta misma persona ha copiado de libros indios, que cuestan unos cuantos centavos, ejercicios de respiración, los cuales, vende a víctimas incautas por un dólar.

Ahora yo les pregunto a ustedes, queridos amigos, si no quieren creer en la palabra de uno que ha recorrido el camino y sabe por experiencia propia que no hay tren expreso para el Templo de la Iniciación. El camino es lento, escarpado y escabroso; debe ser recorrido paso a paso aunque los pies sangren y el corazón esté encogido por el dolor y el sufrimiento. El cuerpo de alma -el manto dorado nupcial- que es la única contraseña de paso que nos facilitará la entrada, está regido por las buenas acciones realizadas día tras día con paciente perseverancia en el bien obrar y por no otro método. Los ejercicios de respiración no pueden ponerse en el lugar de las buenas obras. ¿No pueden mis queridos estudiantes comprender esto? Yo sé acerca de lo que estoy hablando, porque en los primeros estados de mis esfuerzos en líneas espirituales también me encontré con estos ejercicios de respiración indios y los realicé durante varios días con el resultado de que mi cuerpo vital fue casi expulsado del físico, dándome cuenta que me hallaba en un estado peligroso y suspendí los ejercicios, pero necesité para restablecer el equilibrio dos semanas completas, durante las cuales sentía como si no pudiera sentar el pie en el suelo, es decir, una sensación tal como de ir caminando por el aire, sufriendo extraordinariamente durante aquellas dos semanas.

Puede que otros no tengan la potencia de restablecerse que yo tuve y como consecuencia verse reducidos en un manicomio. Por lo tanto, es una cosa peligrosa el probar. Puede también que haya algunos sobre quienes no surtan efecto alguno, pero de todos modos es muy peligroso el jugar con fuego y por consiguiente no se debe intentar. Por otra parte, si usted intenta todos los días el trabajar en la viña de Cristo, esforzándose en hacer obras de misericordia, entonces el manto dorado nupcial, el cuerpo del alma, será tejido seguramente y algún día le servirá para ser admitido en el Templo.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel



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